Por ponerse 
      dientes                 

 

Si la belleza no le preocupa, ni le importa tener caries o piorrea, y ni se da cuenta de su mal aliento, hay un motivo que lo puede llevar al consultorio del dentista: masticar mejor con dientes nuevos. Pero, como mucha gente, puede creer erradamente que sólo son buenas las maneras más costosas de colocarse dientes. No es así. Infórmese acá y con su dentista. Lo más caro no siempre es lo que más le conviene.

 

21  Para tener dientes nuevos      Uno o más dientes ausentes, por desgracia, por descuido o por temor al costo (lo barato sale caro) complican su aspecto, su conversación, su masticación y su salud general. Quizá tiene un diente con tratamiento de conducto, pero sin una corona protectora. O dientes flojos, cuyo problema se extenderá hacia otros dientes próximos y, en breve, la única solución será una prótesis. Dejando el tratamiento para después, deberá gastar mucho más. Si pasan años, la situación será la pérdida de todos los dientes, cuando en la fase inicial su dentista habría podido atenderlo con un costo razonable.

La primera opción protética debe ser la conservación  de los dientes y raíces, para sujetar una prótesis fija. Esta prótesis se sustenta en los dientes vecinos al perdido, donde el odontólogo la cementa. No puede ser retirada por el paciente. Restaura la función y la estética, simulando un diente natural. La estructura metálica interna de la prótesis de porcelana o composite le da mayor resistencia. En algunos casos, se la coloca provisoria y sólo después se procede al cementado definitivo.

Durante el período en que su prótesis se esté confeccionando, se le hará una prótesis provisoria. Mientras, su dentista podrá ir ajustando la apariencia siempre de acuerdo a su voluntad (no a la conveniencia de él). Los dientes provisorios inmediatos permiten que una persona, en casos de accidentes o mientras se va haciendo la rehabilitación estética, lleve una vida casi normal en el caso de la pérdida voluntaria o involuntaria de uno o más dientes. Funcionalmente, necesita otro tipo de prótesis, las definitivas. La prótesis provisoria, colocada por el odontólogo hasta la prótesis definitiva, tiene poca durabilidad, porque está hecha precisamente para ser usadas en ese breve interinato. Se fija con cemento provisorio, y, forzada, puede aflojarse. En tal caso, hay que ir al consultorio para que sea colocada nuevamente. Los dientes provisorios permiten que el paciente pueda llevar una vida casi normal. En las prótesis grandes y complejas, el odontólogo hace un provisorio mejorado llamado “prótesis intermedia”.

Manifieste libremente su opinión y sus expectativas, porque la prótesis es realizada para satisfacerlo estética y funcionalmente. Si no está contento, de nada le sirve disgustarse, es mucho mejor reclamar con firmeza. Los parientes suelen quejarse y dicen desconocerlo. Consulte con personas que no vea habitualmente, ellos no percibirán el uso de las prótesis.

Procure informarse sobre los diferentes tipos de material que pueden emplearse, sus ventajas y garantías, antes de decidirse por una u otra modalidad de prótesis. Las variedades más conocidas son la fija (cementada a los dientes preparados), removible (prendida con ganchos), estos dos tipos de prótesis pueden ser unitarias (reponiendo un solo diente), parcial (de dos o más dientes) o total (dentadura completa). La más utilizada últimamente es la prótesis sobre implantes (detalles más adelante). Antes de los implantes surgieron unas nuevas prótesis fijas llamadas tipo Maryland, que también se pegan a los dientes vecinos pero sin que haya que achicarlos. Están indicadas en quienes teman los implantes.

Las modernas cerámicas posibilitan que el repuesto no parezca un diente artificial y hasta mejoran la apariencia de los dientes de sustento. Las prótesis actuales no parecen artificiales. A pedido, se pueden hacer algunas alteraciones para dejar la sonrisa más adecuada a cada tipo de personalidad, considerando la línea de la sonrisa de cada persona.

No es sencillo prever el tiempo en que habrá que cambiar una prótesis, ni cuánto puede permanecer en la boca, en perfectas condiciones de uso. Dependerá, entre otros factores, de distintas características biológicas del usuario y no sólo de los diferentes tipos de materiales. Las prótesis deberán ser reconsideradas si una o más piezas usadas para su sujeción presentan problemas (que pueden ser de caries, encía o trauma), o si se cambió o se pretende cambiar la prótesis del maxilar opuesto, o si el paciente es bruxómano y frota la prótesis en la noche, o si se llegara a romper alguna de las partes de su estructura de sujeción. Además, la prótesis necesitará ser cambiada si ya lleva un buen tiempo de uso, por el natural oscurecimiento de los dientes naturales circundantes.

A la primera señal de desajuste u otra anormalidad, busque el odontólogo que hizo la prótesis y cuéntele todos los síntomas. En la mayoría de los casos, se pueden realizar reparaciones. Otras veces, por falta de reparación, se llega a la inutilización definitiva. 

22  Para masticar bien       Hoy se acepta que es preciso masticar bien. No es lo más apropiado masticar mucho con pocos dientes, con dientes torcidos que no encajan bien en los opuestos o que no consiguen masticar en condiciones ideales por la sensibilidad en las encías, por prótesis flojas o por falta de arreglos, pues no se produce una trituración adecuada de los alimentos y se sobrecarga el aparato digestivo, que trabaja más tiempo, con más dificultad. Con calidad y eficiencia masticatoria, se mastica menos tiempo, los alimentos se desmenuzan bien y se deja al aparato digestivo el resto de la preparación de los nutrientes necesarios para la vida. Sin sobrecargas, ni aumento del vientre, ni somnolencia después de las comidas. Cuando se note una pancita exagerada y no sea por un abuso sistemático de la mesa, pregunte a su odontólogo si puede  deberse a una masticación inadecuada o a limitaciones por problemas dentales. Si el dentista es un profesional arraigado, con buen nombre en la zona, obtendrá una respuesta sincera y no por conveniencia egoísta.

La masticación se inicia con los dientes incisivos que cortan los alimentos. Continua con los premolares que, ya con la boca cerrada, se aplican a la trituración de los alimentos, mientras los molares producen la trituración intensa y definitiva. Participan mucho la lengua y las mejillas para mantener los alimentos en la posición apropiada, además de las glándulas que producen la saliva para el bolo alimenticio resultante.

Para que la masticación se realice correctamente, es importante la presencia de todos los dientes, bien posicionados, sin traumas de articulación, sin dolores de caries o de las encías por sarro, sin interferencias en el proceso masticatorio, sin sobrecargar el estómago con funciones para las cuales no fue desarrollado.

Su odontólogo, si conoce bien toda la dinámica de la masticación en teoría y por una larga práctica, controlará esto en todos los detalles.

23   Para ponerse implantes      Los implantes bajaron tanto de precio, como todo lo que se hace ya en cantidades, que hay casos en que salen mas económicos que las prótesis convencionales (ver prótesis fijas). Hace largos años, ante la pérdida de un diente, las alternativas eran desgastar los dientes vecinos sanos y cementar una prótesis fija, o hacer una removible. Hoy, en cambio, se puede colocar un implante y sobre éste una corona exactamente igual al diente perdido, y el caso queda resuelto sin necesidad de desgastar ningún diente sano. Estando los dientes vecinos muy deteriorados, puede ser preferible el puente fijo para protegerlos. A más dientes ausentes, más implantes. Si no queda ninguno, se puede abrochar una sobredentadura sobre dos implantes.

La colocación es simple y bastante rápida en el propio consultorio del dentista. En un orificio en el hueso, como el de la raíz del diente perdido, se introduce cada implante y se le aplica una tapita protectora mientras cicatriza. Cuando al tiempo ya se unió al hueso, se remueve la tapita y se coloca la prótesis, sin dolor, sin anestesia y con la ventaja de poder cambiarla en el caso de algún accidente, lo que no podíamos hacer ni con el diente natural. Los “vendedores” de implantes en TV y diarios han dado amplios detalles.

24   Por trasplantes    Los hombres conocen la posibilidad de trasplante de cabellos a zonas de calvicie, pero ¿cuántos conocen los trasplantes de dientes? El transplante dentario es factible actualmente y sucede cuando hay que sustituir un diente perdido o por perder. Hoy, lo más practicado es el autotransplante (dientes del mismo paciente), que ya no se hace con dientes de otra persona y menos de animales. Para poder hacerlo existen condiciones especiales con respecto del germen dentario donado y del área receptora.

Una ventaja de autotransplantarse es que el diente tiene todas las posibilidades de generar un nuevo ligamento periodontal, de mantener viva su pulpa y, con esto, de tener una existencia totalmente normal en el nuevo alvéolo. Es decir, mejor que con otros recursos. Lo más corriente es tomar un molar de juicio, cuando aún no asomó, y ponerlo en el hueco de un primer molar (el de los 6 años), que es el más frecuentemente extraído. Es un trabajo delicado, si bien se realiza en el propio consultorio, con anestesia local y corto tiempo de duración, pero no todos los dentistas lo realizan. Consulte. Es una posibilidad interesante y más económica que un implante o un puente fijo.

25  Para una corona      Si las caries son tratadas a medida que van apareciendo, no llegarán a grandes. Esto no es común en quienes no aparecen por un consultorios por varios años. En los pacientes “esporádicos”, para que el diente tan ahuecado no se fracture, sobre todo si hubo conductos tratados, está indicada una corona de metal, de porcelana o de resina compuesta (composite), que aumentan la resistencia, mientras reproducen la forma, el contorno y la función del diente. Estas restauraciones, tanto metálicas como estéticas, son más comunes en los dientes posteriores.

Las coronas son más resistentes que las obturaciones convencionales, siendo las estéticas las más aceptadas. Rehabilitan integralmente la masticación y son tan perfectas que incluso un odontólogo tendría dificultad para distinguir si una es natural o artificial. Lo mismo sucede con las incrustaciones, que son reconstrucciones parciales y fuertes de la muela, que también pueden ser metálicas o estéticas. Un dentista al día con todos los progresos aconsejará estas restauraciones y sabrá hacerlas con la última tecnología. Y por valores similares o razonables, apenas superiores a los cobrados en obras sociales, prepagas y clínicas.

26  Hora de cambiar       La duración de una prótesis dependerá, entre otros factores, no sólo de los diferentes tipos de materiales para su confección o de los méritos del dentista, sino de la acción del tiempo y la salud de las encías. No es sencillo para un odontólogo prever el tiempo que una prótesis colocada puede permanecer en la boca, en perfectas condiciones de uso. Una prótesis completa se desadapta por achicamiento de las encías. Una puente fijo, cementado, puede tener caries en las raíces por la misma razón. El aparato con ganchos puede caerse y romperse o pueden aflojarse los agarres o ser necesaria otra extracción. Además, tras un buen tiempo de uso, por el oscurecimiento natural de los dientes propios que revela una diferencia visible.

Busque a su odontólogo, el que hizo el aparato. Muchas veces, lo resolverá con reparaciones. Un profesional experimentado y actualizado podrá, si no, brindarle el último recurso de la ciencia: un implante, nuevas prótesis más modernas, etc.

27  Por acortamiento de la cara    Realmente, no se acorta toda la cara, sino la parte correspondiente a las mandíbulas, de la base de la mariz a la base del mentón. Como eran las brujas de los cuentos infantiles, que carecían de dientes y el mentón se les juntaba con la larga nariz. Cada persona tiene su altura de ese tercio inferior de la cara, pero se reduce por falta de dientes o por dentaduras hechas sin tomar en cuenta la dimensión vertical o altura normal individual.

Estos consideraciones señalan que confeccionar una prótesis no es sólo tomar un molde, sino mucho más para corregir la boca chupada y, en cambio, imitar, recuperar o mejorar la original altura de la cara.

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