CORONAS DENTARIAS

¿Qué es una corona?

Cuando un diente está debilitado por caries, tratamientos de conductos, varios arreglos grandes, desgaste por abuso o por edad, entonces está indicado protegerlo con una corona, que recubre toda la superficie visible del diente y le da resistencia y durabilidad. Esto es gracias a que cubre por completo la pieza debilitada, actúa a modo de suncho y la mordida recae sobre ella. En cambio, los distintos arreglos necesitan paredes dentarias fuertes que los retengan y protejan.

¿A qué llama arreglos grandes?

Aun al dentista le puede resultar engorrosa una definición exacta, pero no tiene dudas cuando ve que las paredes que rodean la cavidad de caries están demasiado delgadas y débiles. Como pauta general, se puede decir que el ancho del agujero no debe superar la tercera parte del ancho del diente, medido de punta a punta de las cúspides o puntas cortantes. Por cierto, hay muelas con arreglos grandes que han sobrevivido años, pero sin garantía de que así resultara.

¿Hay que hacer antes un  tratamiento de conductos?

Depende del caso, no de la corona. Generalmente, cuando las cavidades son grandes, el nervio está afectado y hace falta esa endodoncia. Se puede colocar la corona y, si surgiera algún dolor especial, hacer el tratamiento a través de ella como si fuera el propio diente.

¿No se salen las coronas?

Las coronas sirven, además, para sostener puentes que reemplazan dientes postizos; son los pilares de soporte. Deben estar sólidamente unidas a los dientes subyacentes, para lo cual hoy existen cementos poderosos que crean una firmísima unión cuando la corona está bien indicada y fabricada. Es mejor que pegar un dedal bien ajustado al dedo. Para esto se toman moldes de precisión para que en el laboratorio confeccionen la corona mediante métodos también muy exactos. Mientras tanto, el dentista colocará una corona provisoria, elaborada en el momento. Las definitivas suelen durar un mínimo de 10 a 15 años. Después quizás haya que cambiarlas por modificaciones de las encías.

¿No hay otra alternativa?

La primera alternativa y, aparentemente, la más económica es la extracción. Lamentablemente, por la falta de una muela se producen movimientos en todas las vecinas y trastornos en la relación de los dientes, con producción de más caries y piorrea. La colocación de un postizo es una solución menos adecuada y más costosa.

Otras alternativas son las llamadas incrustaciones y coronas tres cuartos, que también cubren las áreas frágiles y las protege. Pueden ser muy adecuadas, aunque no mucho menos costosas.

 

Postergar la colocación. Mientras no sea una postergación indefinida, no es inadecuada. Requiere limpiar bien la caries,colocar una pasta provisoria y cubrir todo con una corona temporaria económica de plástico. Por un tiempo, hasta resolver el tema del costo, es una alternativa razonable. La pasta sola no sirve porque cualquier día se puede romper la muela. Debe conversar muy bien el tema con su dentista.

Restauración común. Hecha la salvedad de que no es lo indicado colocar el arreglo y entendido esto por el paciente, pasa a ser éste el responsable por lo que suceda con la muela. Hay alguna posibilidad de que dure años y ninguna certeza.

 

 

 

¿Cuántas clases de coronas hay?

 

 

Básicamente, hay tres clases: oro, porcelana y plástico.

Coronas de oro. Son las más resistentes y duraderas, por la resistencia del metal. Como de oro son costosas, se usan también aleaciones metálicas más económicas, aunque quizá no tan de precisión. Son las preferibles en zonas de la boca donde no se vean. Las razones para preferirlas son:

·        El oro es un metal noble que se puede trabajar muy bien. La preparación es la más sencilla y consume menos diente.

·        Como metal que es puede soportar fuerzas masticatorias máximas, sin que se quiebren. Pero no es natural como la porcelana.

·        Se gastan a la par de los propios dientes, de modo que no dañan a los naturales antagonistas, los del maxilar opuesto.

 

Coronas de Porcelana. En las zonas visibles de la boca, que pueden llegar muy atrás en las sonrisas amplias, están indicadas las coronas de porcelana o de algún plástico. La perfección y la traslucidez con que la porcelana copia los dientes naturales no se obtiene de otra manera.

La corona de cerámica pura actual es igual a los propios dientes e insustituible estéticamente. Sirve para un diente solo o para colocar un puente de un solo postizo. Requiere un mayor desgaste del diente para darle mayor espesor y resistencia; los bordes deben quedar exactísimos para que la encía no se inflame, a pesar de que la relación de la porcelana con la encía es óptima.

También son bastante buenos los plásticos composites reforzados actuales, de excelente aspecto, apenas inferior, y que son más benignos con los dientes antagonistas. Hay que cuidar el contacto con la encía, porque podría inflamarse. Todo eso va cementado con odontología adhesiva que les da extrema seguridad. El composite puede ser utilizado en los dientes posteriores para hacer incrustaciones u “onlays” protectores. (Onlay es la incrustación que cubre las caras masticatorias de las muelas.)

Coronas de porcelana sobre metal. Cuando se requiere la belleza de la porcelana y la resistencia del metal, se realizan coronas de porcelana fundida sobre metal, con una estrecha fusión entre ambos materiales. Se combinan las cualidades de los dos. Son un poco menos perfectas en la naturalidad y transparencia, pero resisten mucho más y se pueden hacer puentes más largos.

Ante un gran esfuerzo masticatorio, podría saltar un trocito de porcelana y verse el metal, que queda intacto. El borde metálico puede verse si la corona es corta o si la encía se retira con los años y lo deja al descubierto.

¿Pueden dar dificultades?

Puede sentirse algún dolor al frío y al calor durante un tiempo. No suele tener importancia, es una cuestión pasajera, que el dentista debe evaluar. Pueden chocar un poco de más con el diente antagonista (el del maxilar opuesto), lo cual puede ser fácilmente subsanado por el dentista. A veces, el problema del diente que necesitó la corona no se había puesto de manifiesto y lo hace un tiempo después de cementada esta prótesis. Nunca es tarde para la solución adecuada Raras veces ocurre que se despegue la corona definitiva y se debe proceder como se sugiere más abajo con las coronas provisorias.
¿Cuánto cuestan las coronas?

Varía su costo según el material y la calidad. Más las de porcelana que las de metal, pues insumen más tiempo de consultorio y técnicas más delicadas.

¿Hay que cambiarlas con frecuencia?

No, de ninguna manera. Pueden durar años y años. Al tiempo, pueden suceder algunas cosas.

 

Caries. Se pueden producir caries en el cuello –igual que en los propios dientes- si no se hace una buena higiene y procurando llegar a limpiar bien esa zona. Curada precozmente, no requiere quitar la corona. Curada tardíamente, cuando ya perforó el diente y penetró debajo de la corona, hay que renovar la funda.

La corona se gasta. Por el uso de muchísimos años o por el hábito de bruxismo pueden gastarse tanto que por fin se produzca una perforación y se vea el diente. Hay que cambiarla antes de que los microbios y residuos penetren y produzcan caries.

La corona se rompe. La corona de porcelana o la de composite pueden romperse, si no tienen base metálica. Si tienen metal debajo, puede saltarse un trozo de la parte estética.

Se ve el borde metálico de la corona de porcelana. Después de muchos años, la encía normalmente se retira y deja a la vista el borde metálico de la corona de porcelana sobre metal. La única solución es cambiarla. La corona de porcelana sola no tiene borde antiestético, pero la raíz que queda expuesta puede ser demasiado oscura.

¿No hay problemas con las coronas provisorias?

No son tan buenas como las definitivas, claro, pero funcionan bien un tiempo si se siguen algunos cuidados y se tiene presente que están pegadas con un cemento provisorio, para poder quitarlas en sesiones posteriores..

·        Moderar su uso, masticar en otras áreas.

·        Evitar las comidas pegajosas (caramelos, chicle) y

       las muy duras (zanahorias, etc)

·        Cepillarse como de costumbre y tras usar el hilo dental retirarlo soltando una punta y tirando de la otra hacia fuera.

·        Si se despega, llamar al dentista para que la recemente. A veces, hasta llegar al consultorio se puede: simplemente volver a calzarla en su lugar, usar el recurso casero de pegarla con chicle, dentífrico, vaselina sólida o adhesivo para prótesis. En esas circnstancias, hay que cuidarse de no ingerirla.

·        Por su imperfección, puede haber sensibilidad al frío y al calor, las encías pueden estar algo inflamadas. Nada de esto debe preocupar, aunque no está demás consultar al dentista. A veces, indicará una aspirina u otro antiinflamatorio.

·        La provisoria está como alta, golpea más que los otros dientes. El dentista lo puede corregir rápidamente. Sola no se corrige.

 

 

 

 

Dr. Horacio Martinez    Dr Emilio Bruzzo
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