HALITOSIS  O  MAL ALIENTO

 

                          PREGUNTAS BÁSICAS

 

·      ¿Tiene usted mal aliento?

·      ¿Qué importancia tiene?

·      ¿Cómo lo averigua el dentista?

·       ¿Por qué huele mal el aliento?

·       Influencia del tabaco, la boca seca, la piorrea, los problemas sinusales y las caries

·  ¿De dónde viene el mal olor?

·     ¿Qué alimentos contribuyen a formar los gases?

·  ¿Dónde habitan esos gérmenes? 

·   ¿Hay enfermedades generales que den halitosis?

·       ¿Qué se utiliza para tratar el mal aliento?

 

 

¿Tiene mal aliento?

Si sospecha que tiene mal aliento, o halitosis, puede que sea cierto y puede que no. Uno mismo no puede olerse. Para averiguar en forma casera si tiene mal aliento, o halitosis, puede lamerse la muñeca y dejar pasar unos cuantos segundos; entonces, tome el olor. Así huele la parte anterior de su lengua. La que peor aliento da es la parte posterior. Raspe esta parte pasándose una cuchara. Verá que sale el borde cargado de un material blancuzco. Si huele mal, es probablemente lo que siente la gente al captar su aliento. Aunque estos métodos son elementales, le irán dando una idea de cómo anda de aliento. Pero confirme sus sospechas con un dentista, porque también existe la halitofobia, que es el horror exagerado a tener mal aliento, sin tenerlo.

¿Qué importancia tiene?

Las consecuencias más evidentes son que afecta las relaciones sociales, sexuales y laborales. Esto ha sido confirmado por encuestas de opinión, que lo consideran tanto o más negativo que el mal aspecto. El mal aliento casi siempre proviene de la boca. Sólo en pequeña proporción tiene origen en el resto del organismo. Naturalmente, la cebolla, el ajo, las especias, el alcohol, etc., dan un mal aliento directo y también por ser incorporados a la sangre y liberarse al aire por la saliva, la transpiración y los pulmones.

¿Cómo lo averigua el dentista?

Los métodos del dentista.- El dentista, como usted, puede usar la nariz para captar su aliento (método organoléptico). No es malo, es uno de los mas eficaces y reales en su apreciación. Dicen que se pueden captar hasta 10.000 olores distintos y ha sido empleado por los investigadores del tema.

El inconveniente es que no es tan objetivo y pueden influir factores circunstanciales como el hambre, el ciclo menstrual y hasta la posición de la cabeza. Y la opinión personal no es igual para todos. ¿Cuánto es mucho y cuánto es poco? ¿Cómo comparar los cambios logrados? ¿Cómo evitar el acostumbramiento? ¿Hay otros métodos? ¿Cómo evitar las consecuencias?

¿Por qué huele mal el aliento?

Las causas merecen ser detalladas, porque son más variadas de lo que suele imaginarse.

Es fundamental el papel que tiene la cubierta de la lengua, donde se esconden los microbios responsables, que además se ocultan en otras partes de la boca.

Otros factores están relacionados con esas bacterias, en cuanto hay elementos que promueven su desarrollo y otros que lo podrían evitar.

§       Tabaco. Quien no fuma sabe qué desagradable puede resultar el “aliento de fumador”. Se debe no sólo a los olores del tabaco mismo, el alquitrán, la nicotina y demás que se adhieren a los dientes y a la lengua, sino que además agrava la enfermedad periodontal (“piorrea”) y la halitosis que ésta genera. Seca la boca e impide el efecto beneficioso de la saliva en la eliminación de bacterias y sus productos de desecho. No es gran remedio la higiene y se corrige nada más que dejando de fumar.

§       Boca seca (o xerostomía). El mal aliento y el mal gusto que uno puede notarse en la boca por las mañanas, pueden deberse a que las glándulas producen menos saliva por la noche. Aparte de haberse cepillado o no antes de acostarse. Es lo que puede pasar a los respiradores bucales y también a quienes deben hablar mucho y se les seca la boca después al tiempo. La saliva es un factor esencial de limpieza. Se acumula y lava, tragamos y con ella se van infinidad de microbios y restos de comidas que se descompondrían por la putrefacción. Además, la saliva contiene sustancias que matan los microbios que causan feos olores. Si el problema es crónico, se habla de “xerostomía”. La causa puede ser una falla de las glándulas salivales o algunas medicaciones, como antihistamínicos, diuréticos, antidepresivos, ansiolíticos, etc. Y con los años se reduce la actividad glandular. La sequedad bucal contribuye a la enfermedad periodontal.

§        Piorrea. Las encías enfermas son una fuente mayor de mal aliento. Entre ellas y el diente se forma una bolsa que acumula residuos y microbios, que las inflaman y sangran. Tan específico es ese mal olor que un dentista puede distinguirlo en un transporte público sin hablar con la persona. Es causa de mal aliento mayor que las caries. Comienza a apreciarse hacia los 30 años o más, que es cuando aparecen o se agravan los problemas de encías.       

§        Sinusitis. Los senos nasales y maxilares pueden provocar mal aliento cuando padecen infecciones respiratorias y alergias, con la correspondiente sinusitis. Se genera un goteo postnasal sobre la porción posterior de la lengua (por sobre el velo del paladar), que de por sí tiene mal gusto y mal olor, y asimismo contribuye a la proliferación de las bacterias malolientes y les aporta materia prima para que produzcan los gases repelentes. Súmese a todo esto la nariz tapada y la obligada respiración por la boca con sequedad bucal. Los antihistamínicos usados para esta afección empeoran la sequedad.

§        Problemas dentarios. Desde las reconocidas caries, con todo lo que se junta en sus cavidades, hasta las muelas de juicio a medio salir y las fístulas purulentas.

¿Dan mal aliento las dentaduras postizas?

Las dentaduras completas o parciales de acrílico afectan el aliento de las personas, como lo puede verificar quienquiera que ponga su prótesis en una bolsita plástica, la cierre y la vuelva a abrir unos minutos después para oler el contenido. Es que las bacterias responsables están metidas en los poros invisibles que tiene ese material.

¿De dónde viene el mal olor?

El mal olor que caracteriza a la halitosis se debe a los gases producidos por los microbios y la putrefacción de los residuos, que, en grados distintos, todos padecen. No hay excepción, no hay persona que no tenga en algún grado sulfuro de hidrógeno (el de los huevos podridos) o metilmercaptano, que son compuestos sulfurosos volátiles (CSV), a los que se pueden añadir otros productos de desecho:

·        Cadaverina - el olor asociado a los cadáveres

·        Putrescina - responsable de buena parte del olor de la carne en descomposición

·        Escatol - el olor característico de la materia fecal humana

·        Ácido isovalérico - el olor típico de los pies sucios

Por fortuna, los niveles bajos de compuestos olorosos no pueden ser captados por la nariz humana. Tiene que aumentar bastante el nivel gaseoso para que se pueda captar “mal aliento”.

Todos los gases enumerados son productos de desecho de microbios anaerobios Gram negativos, es decir, que viven mejor sin oxígeno. El aliento depende del equilibrio entre éstos y varios cientos de especies de microorganismos existentes en las bocas.

La placa microbiana, como se llama a la película de microbios que se acumulan en la superficie dentaria y lengua, se vacía de oxígeno y así favorece la multiplicación de los anaerobios. A más placa, peor aliento.

¿Qué alimentos contribuyen a formar los gases?

Los desechos de los gérmenes culpables resultan de la digestión de proteínas. Comparten las carnes rojas y blancas que comemos, los huevos y los lácteos, y nos dejan la boca con mal olor. Cuanto menos nos cepillamos, más comida queda. Las bacterias también consiguen sus proteínas de la propia boca, de las fuentes naturales que son las células muertas y de otros compuestos que encuentran en la saliva. También obtienen proteínas de los cereales, nueces, arvejas, lentejas, etc.

¿Dónde habitan esos gérmenes?

Como se dijo ya,

·     en la parte posterior de la lengua, en esa capa blanca que se puede ver al sacar la lengua bien afuera. Las lenguas geográficas, que tienen muchos pliegues o arrugas, albergan más microbios que las lisas y requieren más limpieza.

·     en las bolsas periodontales, normales y piorreicas, en las cavidades de caries y entre los dientes, como se nota al oler el hilo dental recién quitado de allí.                 Sucede esto en las bocas más sanas, sobre todo cuando no se hizo una perfecta higiene dental (cepillo e hilo), pero se agrava en las que tienen enfermedad periodontal.

¿Hay enfermedades generales que den halitosis?

Por lo general, problemas respiratorios, de tipo pulmonar o bronquial, hepáticos, renales y gastrointestinales (hígado, riñón, estómago, intestinos). Hay un aliento especial, con olor a manzanas, de quienes no comen hidratos de carbono o ayunan.

¿Son efectivos los productos comerciales?

           Los enjuagues bucales, caramelos aromatizados y rociados para el aliento tapan el mal olor sin lograr más que un efecto transitorio, sí se los puede utilizar como colaboradores del tratamiento. Cuando los enjuagues contienen alcohol, pueden  irritar y resecar la mucosa bucal. Si tienen azúcar, alimentan  caries.

¿Qué se utiliza para tratar el mal aliento?

     La única verdad está en el consultorio odontológico. El dentista decidirá y generalmente se combinarán los cuidados profesionales con los personales.

Aun cuando sigue siendo el olfato del dentista el recurso más generalizado para investigar el mal aliento, los investigadores utilizan:

Cromatografía gaseosa, que mide los gases más corrientemente responsables del mal aliento y da cantidades específicas y comparables de esos productos. Los aparatos son caros y requieren especialización en su empleo.

El halímetro, que es un monitor de algunos de los gases, en especial, el sulfuro de hidrógeno y el metilmercaptano (CSV). Por no medir todos los gases, es indicativo pero no definitorio. Algunos compuestos desvirtúan la medición, pero está al alcance de cualquiera que no sea especialista.

El test BANA, que identifica las bacterias responsables, porque producen una enzima que degrada el compuesto identificador, la benzoil-D-L-arginina-natilamida (BANA), con sólo un cambio de color.

También se emplea la quimioluminiscencia, muy selectiva para los compuestos sulfurosos.

                                             

Halitosis: sus causas y tratamiento. Una actualización en mal aliento...
¿Tiene mal aliento, halitosis, aliento fétido, mal olor bucal? No es el único. La halitosis afecta a más de la cuarta parte (25%) de la población mundial y en grados leves hasta la mitad. Lamentablemente, como en otras cosas, los interesados son los que menos se dan cuenta de lo que está ocurriendo. Salvo que algún pariente próximo o buen amigo se atreva a decírselo: “¡Tenés muy mal aliento!
Varios autores demostraron que las personas son incapaces, en general, de ser objetivas para evaluar su mal aliento, o lo niegan, o lo exageran. Más bien son subjetivos y se guían por su preconcepto. Sólo cuando se les pidió que humedecieran con saliva el dorso de la mano y la dejaran secar y después la olieran, pudieron ser más objetivos en su apreciación. Pero fue frecuente su recaída posterior en el preconcepto de la supuesta halitosis. Más aún, después del tratamiento y de toda la instrucción todavía muchas personas siguen incapaces de ser objetivas. Hay algunas diferencias por sexo, siendo las mujeres propensas a sobreestimar su mal aliento, por rezones aún no muy claras, quizá relacionadas con estar en las mejores condiciones de presentación.
 Ningún autor discute ya que más del 90% de los casos de aliento fétido reconocen su origen en la cavidad bucal y el restante 10% es muy variado, como por ejemplo: sinusitis crónica, tonsilitis, abscesos o cáncer pulmonar, trimetilaminuria y rara vez algunas afecciones de las vías digestivas. Dice Patrick Lee que en Hong Kong, como en muchas otras partes, se considera la halitosis un síntoma característico de indigestión. Sin embargo, no todos los profesionales están preparados para encarar este tema (dice el español Sanz y sus cols.) Cuando se haya determinado la posibilidad de algún factor de salud general, será imprescindible la consulta médica, por si existieran esos problemas de las vías aéreas superiores e inferiores, de las vías gastrointestinales, hernia hiatal, y, a veces, hígado (cirrosis) o riñón; más los alientos específicos de algunas dietas o enfermedades, como diabetes.
[Información complementaria: En tanto que el lector no olvide que apenas un 10% de las halitosis reconocen un origen extrabucal, por mera curiosidad pueden enterarse de que la trimetilaminuria, o síndrome del olor a pescado, resulta de la incapacidad del organismo de romper por completo la colina y a su acumulación en sangre y otros líquidos orgánicos de trimetilamina, responsable del olor a pescado en el aliento, la orina y la transpiración. Es conocido el olor a acetona (aliento setósico) de los diabéticos y de los anoréxicos y gente en dieta. Problemas con el aparato renal generan uremia y aliento con olor a orina, en tanto que los problemas de vesícula y de hígado (cirrosis) dan un aliento ratonil. No es raro el mal aliento durante el embarazo y durante la ovulación, tanto que ese aliento podría ser útil en quienes buscan chicos para predecir la época de ovulación. Algunos medicamentos recetados y otros de venta libre pueden causar mal aliento: antihistaminas (del tipo viejo, como Benadryl)antidepresivos (del tipo viejo, como Elavil, Flexaryl, etc), anticolinérgicos (como atropina y escopolamina ), anorexantes (píldoras para dietas), antihipertensivos (para la presión), antipsicóticos, anti-Parkinson, diuréticos, sedantes.
Y entre las afecciones respiratorias podemos enumerar (1) la sinusitis, no siempre como causa directa, pero sí por las mucosidades que caen sobre la parte posterior de la lengua (goteo postnasal), que se descomponen, dan mal olor y ganas de deglutir (lo que puede desaparecer comiendo un trozo de pan); (2) el resfrío, la gripe y las alergias pueden causar el mismo efecto (para reducir el malestar y el mal aliento, se puede usar sufaded como descongestivo, o guaifenesin que aligera las mucosidades); (3) amigdalitis, que cuando provocada por estreptococos generan mal aliento, alojados en las criptas amigdalinas y reunidos en colonias pequeñas rojas y con puntos blancos (cuando es por “piedras” en esas criptas, puede ser necesaria la amigdalectomía); (4) tuberculosis, carcinomas de los bronquios, cuerpos extraños en el seno maxilar o la simple angina.
Entre las afecciones gastrointestinales es menos probable encontrar causas de mal aliento, pues lo normal es que el esófago no permita el paso de malos olores. ]
El aliento fresco y perfumado ha sido un interés generalizado en todos los tiempos y lugares, y llevó a la gente a ensayar recursos muy variados para lograrlo. La verdad científica dice hoy que no es un objetivo remoto inalcanzable, pero el público sigue apelando a recursos pasajeros o directamente inútiles que generaron una industria que, en los EEUU solamente, significó un gasto superior a los mil millones de dólares. En nada difiere eso del uso de clavos de olor, como hacía mi abuela y aún se hace en Irak, por ejemplo, perejil en Italia, semillas de anís en lugares del Lejano Oriente, canela en Brasil, cáscara de guaba en Vietnam, sen sen en la Argentina hace años y mentol, eucaliptol o salicilato de metilo y cuanto se les ocurra a los laboratorios que podría brindar un alivio circunstancial para la halitosis. Como se dijo anteriormente, todos ellos colaboran con el tratamiento para lograr un aliento mas fresco o perfumado después de haber sido eliminados los factores que generan halitosis.
En la actualidad, nadie serio negará que la causa primaria de halitosis es la generación de Compuestos Sulfurados Volátiles (CSV), que llegan hasta unos 400, como anhídrido sulfúrico, metilmercaptano, sulfuro de dimetilo (provenientes de moléculas con azufre) y otros que emiten distintos olores (ver el cuadro siguiente).
Cuadro de olores del aliento
Sulfuro de Hidrógeno SH2..... huevos podridos
Metilmercaptano  CH3SH ................... heces
Escatol ...................................... heces
Cadaverina ……………………. cadáver
Dimetilsulfuro (CH2)2S ……………….. coliflor podrido
Putrescina .............................. carne podrida
Indol ...................... en grandes cantidades
Ácido isovalérico .................... pies malolientes
Ácido propiónico .................... vómito
Ácido butírico ........................ manteca rancia
 
El metilmercaptano, el peor de todos, se origina como ellos por la acción de hasta 300 microbios (Fusobacterium nucleatum, Prevotella intermedia, Tannerella forsythensis, Bacteroides, Klebsiella, principalmente, o Porphyromonas gingivalis y Treponema denticola que no necesitan oxígeno – anaerobios – y que no se pintan con algunas coloraciones, o Gram negativos, y que llegan a 80 en las encías afectadas). Éstos descomponen, o proteolisan, los componentes básicos, o aminoácidos, como cisteína, cistina y metionina, de las vitales proteínas que por ellos se transforman en CSV malolientes. Inician un círculo vicioso en el que los gases a su vez contribuyen al deterioro de las encías, y más halitosis.
Un estudio reciente mostró que las personas con aliento fétido tienen más encías sangrantes y contienen bacterias BANA hidrolisantes (benzoilarginina-2-naptilamida (BANA)- positivas), lo cual importa al no profesional porque sirven para uno de los tests aplicables para estimar la halitosis.
 [Información complementaria: Para la producción de los CSV se requieren ciertas condiciones físico-químicas, como cierta acidez (pH), cierto nivel de oxígeno (pO2) y lo que se llama potencial de oxidación y reducción (Eh). Por ejemplo, en un medio con predominio de hidratos de carbono, la acción microbiana baja el pH (aumenta acidez) y no se forman CSV; pero si predominan las proteínas, se generan compuestos nitrogenados (urea, aminoácidos, etc) que suben el pH (baja acidez) y se favorece la proliferación de gérmenes anaerobios que producen CSV y aumenta el mal olor. También lo favorece la disminución de oxígeno consecutiva.]
Esta putrefacción es un proceso fisiológico, nada anormal, pero se exagera cuando hay lugares descuidados donde se deja proliferar los gérmenes culpables, como ser en las encías inflamadas o con piorrea, en las lenguas cargadas y entre los dientes, cuando no se usa bien el hilo dental. La sequedad de la boca agrava la situación.
No es una solución abandonar las proteínas, porque sin ellas no existe vida y porque no provienen sólo de comidas como la carne, sino que los bichitos las encuentran en las células de la boca que se desprenden continuamente y en el contenido normal de la saliva y en goteo nasal posterior, que cae sobre la lengua.
No sé si es correcto llamar mal aliento al que los científicos llaman exógeno y que viene de afuera y se siente tal cual, como aliento a ajo, a cebolla, a alcohol, a cigarrillo y que depende más del gusto individual, no como los pútridos CSV. Sin embargo, el alcohol, al secar la boca, o el cigarrillo, que también seca y además aumenta la presencia de CSV indirectamente. El típico mal aliento matutino proviene de la sequedad de la boca por menor secreción de saliva, pasividad de la lengua y demás partes móviles y falta de higiene nocturna.
[Información complementaria: La saliva es inodora, rica en proteínas y urea, pobre en glucosa e hidratos de carbono salvo asociados a las proteínas. En condiciones ideales de pH (aumentado) y Eh (menos oxígeno) sus componentes proteínicos aportan para la producción de CSV y halitosis. Sus inmunoglobulinas y su acción de barrido reducen el número de bacterias. Por eso, aumentan durante el sueño y cuando el flujo salival está reducido. Los CSV disueltos en la saliva no emiten olor; sólo cuando la saliva se seca o pasan al aire del aliento.]
La verdadera halitosis es endógena fisiológica, o transitoria, o matutina, o es endógena patológica, y la podemos combatir. Y también existe la psicógena, o seudohalitosis, y la errada convicción de que se tiene mal aliento, o halitofobia, que es una exageración patológica de la anterior, que es sólo una convicción errada de que el aliento es desagradable. Además de constituir una preocupación social, el mal aliento es un área legítima de investigación biomédica.
El tratamiento de la halitosis comienza por el
(1) diagnóstico, que en un centro especializado incluye el registro minucioso del problema, su historia, duración, gravedad e impacto sobre la vida del paciente. Pero además exige una minuciosa historia médica general e historia bucal, junto con el examen detallado de la boca con radiografías y algunas pruebas especiales, como medir el flujo salival, que normalmente es de 0,5 a 1,0 ml por minuto en vigilia, hasta unos 800 a 1500 ml totales diarios. Incluye la notación de caries, enfermedad periodontal (“piorrea”) leve, moderada o grave, condición de la lengua, presencia de placa microbiana y tártaro, o sarro, gingivitis ulcerosa necrosante, pericoronitis, alveolo seco, úlceras, cáncer, abscesos con pus, comida retenida, arreglos mal terminados, prótesis sucias y varias infecciones bucales. 
Entre los métodos específicos de diagnóstico está la llamada medición organoléptica, es decir, por la sensación del profesional ante el aliento exhalado. No es una medición tan precisa, no gradúa la intensidad más que subjetivamente y depende de quien huela, pero no por ello deja de ser muy eficaz. Como en todas estas mediciones, los pacientes deben abstenerse de comer alimentos fuertes por las 48 horas previas. Tampoco ingerirán ni beberán nada, ni se higienizarán, ni harán enjuagues, ni fumarán las 12 horas previas. Sin embargo, se puede calibrar la sensibilidad del olfateador mediante un aparato llamado Olfatómetro; aunque el dentista tiene el riesgo de ser contagiado con alguna enfermedad respiratoria del paciente.
Organoléptico(0-5)
 0= sin olor apreciable
 3= olor moderado
 1= olor apenas notable
 4= olor  fuerte
 2= olor leve pero notable
 5= olor extremadamente feo
De Rosenberg M, Kulkarni GV, Bosy A, et. al.  Reproducibility and sensitivity of oral malodor measurements with a portable sulphide monitor.  J Dent Res.  1991 Nov;70(11):1436-40.
Se puede medir con la cromatografía de gases, que es válida para algunos de los CSV, no todos, y que se hace mediante aparatos complicados y poco prácticos en el consultorio. Los japoneses (Murata y otros) están desarrollando un dispositivo más práctico. También hay un test microbiológico que permite un diagnóstico bastante preciso. La prueba simple (Halitox) es rápida y capta los CSV como el anhídrido sulfúrico y el metilmercaptano, así como poliaminas como  putrescina y cadaverina. 
El halímetro es un instrumento práctico, portátil, sensible a los CSV y que requiere toda una preparación previa del paciente: no beber, no fumar, no comer, no masticar goma, no chupar caramelos, no usar enjuagues ni cepillarse por lo menos desde 4 horas antes de la prueba. Conviene que eviten el uso de todo cosmético. Algunos vapores pueden dar resultados falsos, como la acetona, el etanol y el metanol, que son registrados pero no contribuyen al mal aliento. Justo antes de la medición, el paciente debe mantener la boca cerrada por 3 minutos. Una pajita conectada al halímetro será llevada a nivel del dorso de la lengua, sin tocarla, y la persona deberá mantener la boca bien abierta. Se anota el puntaje alcanzado cuando ya no sube más. Menos de 100 es normal (varían los autores) y entre 100 y 180 indica halitosis desagradable. Más es crónica y muy desagradable.
[Información complementaria: el aparato tiene gran sensibilidad al anhídrido sulfúrico y no tanta al metilmercaptano, más abundante en las enfermedades de las encías. Tampoco delata la ingestión de ajo o cebollas, por ejemplo, pero esto es aliento desagradable para algunos, halitosis para otros y simplemente olor a ajo o cebolla para los de más allá.]
 (2) Tratamiento
Una vez identificados los factores personales causales, el paso siguiente es la eliminación de esos determinantes locales o su modificación o reducción a niveles normales. Podría hablarse de 5 clases de objetivos: (1) halitosis fisiológica (matutina): (2) halitosis patológica (bucal); (3) halitosis patológica (no bucal), derivada a un médico clínico o especialista; (4) halitosis psicológica; (5) halitofobia, derivada a un psicoterapeuta y a veces la 4 también.
En todos los casos, halitósicos o no, lo primero y principal es una intensa instrucción sobre la higiene bucal correcta: cepillado dental, hilo dental y limpieza de la lengua. Se subraya la necesidad del paciente halitósico de esmerarse después de la ingestión de carne, pescado, ajo, cebolla, etc.
Luego sigue la erradicación de los nichos microbianos culpables, es decir, tratamiento de la enfermedad periodontal, eliminación de las bolsas supurantes y limpieza inicial de la lengua. La textura dorsal de la lengua es muy irregular, piliforme y con múltiples fisuras y criptas donde los microorganismos están bien protegidos del lavado salival y de los movimientos que los podrían barrer, y además es bajo el nivel de oxígeno.
Las infecciones sinusales deben ser diagnosticadas y tratadas por el especialista (amoxicilina, clindamicina, etc) y mientras dura la terapia podrán usar sudafed y guaifenesin para mantener despejadas las vías y hacen más fluidas las secreciones.
El dentista lo hará con todo cuidado e irá demostrando al paciente lo que debe hacer en su casa. Usará raspador o cepillo suave y enseñará maneras de evitar el reflejo nauseoso. Esto solo puede reducir en más de un 50% el aliento desagradable. Al mismo tiempo, todo otro factor local, como caries, sequedad bucal (xerostomía). En las personas muy mayores pueden haber menor secreción salival de las glándulas menores y por acción de algunas medicaciones para ciertos achaques naturales. Ciertos fármacos (disulfiram, dinitrato de isosorburo, dimetilsulfoxuro, triclorotelurato de amonio, y aun la tetraciclina) pueden causar halitosis como efecto secundario y hay que optar por lo más importante.
El tercer paso es el asesoramiento en el uso de enjuagatorios coadyuvantes sobre la base de dióxido de cloro, lactato de zinc, cloruro de cetilpiridinio, y varias otras propuestas. Es importante que no contengan alcohol, que contribuye a secar la boca. La clorhexidina y el fluoruro contribuyen con la reducción de la flora microbiana patógena. La CHX dicen que llega a reducir en un 73% los CSV y casi un 70% el mal aliento. No debe ser usada ininterrumpidamente, pues el uso prolongado puede afectar el gusto, causar alguna irritación u oscurecer algunos dientes; todo reversible.
Hay que variar. El té negro (de las hojas secas de la Camellia sinensis) contiene polifenoles (catequinas y teflavinas), que previenen el desarrollo de las bacterias responsables, dicen las profesoras de illinois Christine Wu y Min Zhu . El hábito de mascar goma, sobre todo después de las comidas, contribuye al efecto deseado y aumenta la secreción salival. Igual que el consumo de vegetales fibrosos frescos y la ingestión abundante de agua.
Cuando el problema es psicógeno, se impone la conversación con el paciente y, llegando al punto de la halitofobia, es imprescindible la consulta psicológica. Debemos tener presente la paradoja de la halitosis, por la cual los afectados no suelen darse cuenta de su problema, mientras que los quejosos suelen no tener mal aliento. Aquellos deben esperar a que un alma caritativa les diga que huelen mal, y éstos ven rechazos donde no existen.
En 1996, se comprobó que la propia evaluación del aliento era en los quejosos claramente superior a la valoración efectuada por un juez, y también que no estaba asociada a la enfermedad periodontal conocida. Los que se quejaban de halitosis tenían un perfil psicopatológico superior al de un grupo similar en edad y género pero que no se quejaba de mal aliento. Los japoneses lo verificaron con una encuesta que dio que quienes se quejaban de halitosis eran diagnosticados en casi la mitad de los casos  con respecto de quienes se acercaban por otros problemas y sólo en segundo término de mal aliento. Para peor, aquellos solían estar menos satisfechos con la atención prestada.
Muchas personas creen que tiene un problema de halitosis porque sienten mal gusto o porque tienen la boca seca. Esto NO es un indicio de mal aliento.
Las visitas periódicas reforzarán este tratamiento, comprobarán las mediciones del aliento y complementarán los cuidados del paciente y sus progresos

 

 

Notas complementarias para los lectores más curiosos

1.- Canela. Las profesoras Christine D. Wu y Min Zhu y colabores de la Universidad de Illinois han dedicado buena parte de su tiempo a la búsqueda de sustancias no tradicionales que actúen contra los microbios bucales y, en particular, para los que causan halitosis. Un aceite esencial de la canela, el aldehido cinámico,  puede matar las bacterias y, en particular, las que dan el olor a huevo podrido al aliento. El azar quiso que no haga falta andar chupando ramitas de canela, pues un chicle o goma de mascar muy común en USA, el Big Red de Wrigley, contiene ese aceite saponificante y, por si fuera poco, estimula la secreción salival y el barrido mecánico de los microbios. Recogieron saliva que se dejó gotear libremente de la boca y la midieron y obtuvieron muestras para cultivos de microbios. Después les hicieron masticar el Big Red durante 20 minutos a algunos y otra goma sin canela a otros. Repitieron las mediciones y obtuvieron menos microorganismos con el de canela. Lo presentaron en la reunión del IADR, julio 2004, máxima reunión de los investigadores odontológicos. Quizá otras marcas con canela tengan el mismo efecto, pero habría que estudiarlas, pues podrían contener otros ingredientes que reduzcan o aumenten el efecto contra la halitosis.

El té negro puede contener canela y, entonces, producir doble efecto beneficioso, contra las caries por el flúor y contra el mal aliento por los polifenoles y el aldehído cinámico. Las mismas profesoras ya habían demostrado el efecto del té negro, aun en concentraciones bajas de 2,5 a 25 microgramos de polifenoles por ml, que contrarrestan las enzimas que las bacterias usan para degradar las proteínas al maloliente anhídrido sulfúrico. Y ya también habían demostrado el efecto del té sobre la placa microbiana que produce las caries.

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2. Oxidantes. Así como nosotros no podemos vivir sin oxígeno, las bacterias que producen la halitosis no pueden vivir con el oxígeno, son anaerobias, sin aire, el oxígeno las mata.

Por eso, todas las formas de medicación y tratamiento del mal aliento que produzcan oxígeno en el lugar, en el momento, son eficaces en alguna medida.

 

El agua oxigenada es evidentemente oxidante y por eso forma burbujas al tocar sangre: lo mismo ocurre cuando se pone en contacto con la materia orgánica presente en la boca y con las bacterias que transforman esos materiales en gases fétidos. Después de limpiarse los dientes y la lengua, está indicado enjuagarse y hacer gárgaras un minuto al menos con 5 ml de agua oxigenada al 1,5%. Como la comprada en la farmacia viene al 3% hay que mezclar mitad de agua y mitad de oxigenada. Algunas personas mojan bien el cepillo en esa dilución y se cepillan la lengua. Para borrar el mal gusto que deja, se puede hacer un buche con colutorio comercial.

Combinada con bicarbonato de sodio libera mucho oxígeno que cumple la función oxidante. Para cepillarse con esta mezcla que es una idea original del Prof. Keyes, hay técnicas muy sencillas, prácticas y alcance de todos. Su dentista se la puede explicar.

El peróxido de carbamida es la sustancia que se emplea para blanquear los dientes por su acción oxidante (como en un tiempo las mujeres se volvían rubias con agua oxigenada). Fueron los pacientes quienes informaron que les mejoró el aliento a dentistas que les estaban blanqueando los dientes, Usado en una dosis del 3% en vez del 10%, puede destruir los CSV y las bacterias anaerobias que los causan. Se usa en forma de gelatina que se aplica con protectores bucales de medida. Los pacientes deben mantener el dispositivo en la boca durante una hora, como mínimo. Lo podrán repetir en sus casas, una hora, todos los días, y se requieren al menos 3 aplicaciones para observar una diferencia en el aliento. El costo total para embellecer el aliento no es superior al de una corona de porcelana para embellecer los dientes e incluye el material para 4 a 6 semanas. No es un tratamiento indefinido; pero puede bastar con repetirlo cada tantos pocos meses.

 

 

3. Antimicrobianos.- En la luchas contra las bacterias anaerobias malolientes, los antibióticos directos podrían parecer apropiados, pero no lo son. Su acción no es permanente y su repetición puede crear resistencia y cepas microbianas que causen problemas mucho más serios.

Por eso, se ha recurrido a sustancias antimicrobianas con distintos modos de acción, como los colutorios con cetilpiridinio, clorhexidina, aceites esenciales, etc. El dentista puede armar una batería de acciones terapéuticas que erradiquen por muy largo plazo la halitosis, la cuestión es no temer la consulta y cumplir fielmente las indicaciones.

   

Pruebas diagnósticas.- Además de los métodos más complicados y costosos, se está trabajando en pruebas simples y eficaces que exijan poco del paciente y que no encarezcan el tratamiento.

1.  Halitox.- Esta prueba muy simple permite captar no sólo los CSV que mide el Halimeter, sino también otras sustancias malolientes que son las poliaminas, como la putrescina y la cadaverina. Todo lo que se le hace al paciente es pasarle un hisopillo por el dorso de la lengua para recoger parte del material que la recubre. El resto transcurre en el laboratorio o a la vista del interesado mediante una simple reacción química.  

2. Oratest.- Creado en 1989 por Mel Rosenberg, no cuenta con la aparatosidad del Halimeter, pese a ser como el Halitox sencillo, económico, no invasor y rápido y está basado en la actividad metabólica de los microbios, denunciada por un indicador que cambia de color. Todo lo que debe hacer el paciente es enjuagarse la boca con leche esterilizada que, por una parte, desaloja y recoge los gérmenes escondidos, y por otra parte, aporta los nutrientes para que esos mismos microbios produzcan la modificación cromática del azul de metileno a blanco.

 

Dr. Horacio Martinez    Dr Emilio Bruzzo
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